29.12.05

dos mil cinco; dos mil seis


A cuatro días del comienzo de la temporada, he aquí el obligado balance del año que pasó y el falible pronóstico del año por venir.

De Nalbandian ya dije todo lo que tenía que decir, y lo sostengo (click aquí).

Coria se pasó el 2005 prometiendo que era un año de transición. Si quiere mantenerse en la competencia por los primero puestos, deberá mejorar mucho su producción.

Gaudio tuvo un año excepcional, sólo opacado porque el 2004 había ganado Roland Garros. Cinco títulos -el más ganador después de RF y RN- van a ser una marca difícil de mejorar. Supongo que a partir de este año comenzará un lento declive, pero conociendo al muchacho de Temperley, no hay que descartar nada. Es candidato en todos los torneos sobre canchas blandas que juegue.

De los otros dos jugadores argentinos que descollaron en el 2005, Guillermo Cañas y Mariano Puerta, sólo se puede esperar a que el tribunal internacional decida el curso de la apelación. La única reflexión al respecto es política: la AAT está haciendo, definitivamente, las cosas mal. Es la única manera de explicar las cosas que están pasando sin caer en teorías conspirat77777ivas o razonamientos lombrosianos.

Tres para tener en cuenta: Carlos Berloq, ya instalado entre los 100, podrá disputar los torneos más importantes sin desgastarse en las qualys, y así sumar puntos y kilómetros. Mónaco, que ya mostró destellos del tenis que puede tener -contra Guga en Miami, contra Coria en Buenos Aires, contra Nalbandian en la Copa Argentina-, tendrá que ponerse como meta sumar y sumar. Por último, el pibe Del Potro, sin dudas un diamante en bruto. Escaló casi 900 posiciones este año, y en 2006 comenzará a medirse en la alta competencia. Hay que ver.

13.12.05

la gran deivid


Que es el jugador argentino en actividad con más potencial, a esta altura del partido, está clarísimo. Desde aquella final en Wimbledon, en el 2002, participó en 13 grand slams y en 10 ocasiones llegó a la segunda semana; esto es, al menos hasta los octavos de final. Él siempre lo dijo: se motiva más en las paradas difíciles.
El tema de la motivación en Nalbandian es esencial. Muchos dicen que, si no fuera tan disperso, podría ser número uno del mundo. Le critican que corra carreras y practique deportes extremos mientras disputa torneos del circuito. Digo yo: ¿está tan mal eso?
Hagamos un ejercicio: imaginémonos en un laburo, cualquiera, que nos signifique cierta satisfacción pero que además nos reditúe con lo suficiente para afrontar una vida sin apuros. Que ganemos mucha mucha guita, en fin. Millones. Cualquier laburo, periodista, abogado, ingeniero, whatever, pero con sueldos millonarios.
Ahora imaginémonos a nosotros, laburando todo el año, llenándonos los bolsillos. Viene alguien y nos dice: vos das para mucho más, si dejaras de salir los sábados, si no pelotudearas ese tiempo que todos pelotudeamos en las horas de laburo, si laburaras un par de horas más, entonces podrías ser mejor y ganar más guita. Mucha más guita.
¿Aceptaríamos? Si ya somos buenos, si ya ganamos más de lo que necesitamos, ¿resignaríamos nuestros sábados, nuestros momentos de dispersión por ganar más guita, si ya tenemos toda la que queremos y más? Yo no. No veo por qué Nalbandian habría de hacerlo.

De todas formas, creo -habrá que ver para saber- que la victoria en el Masters Cup puede significar un quiebre en su carrera. Y el año que se le viene encima es clave: puede ser el año del despegue. Hoy en día, Nalbandian está sexto en el ránquin. De los cinco que tiene por delante, por lo menos a dos los supera ampliamente, en condiciones normales: el ruso Davydenko y Andy Roddick -terminemos con la mentira Roddick, por favor. Quedan tres: un monstruo (Federer, que a mediano plazo va a seguir siendo námber uan cómodo) y dos jugadores (Nadal y Hewitt) muy buenos y muy completos, con los que Nalbandian puede competir de igual a igual, y hasta pintarles la cara si se despierta inspirado. Entre los que le respiran la nuca -salvo que Agassi protagonice otro milagro más- sólo Safin, si vuelve a ser el de siempre, parecería tener chances de asaltar los primeros lugares del podio. Por lo que podríamos estar hablando de un Nalbandian compitiendo -y con buenas chances de éxito- por el segundo lugar. Algo que, desde Vilas -otra vez-, el tenis argentino no logra.
Y a eso debemos sumarle que el 2006 puede ser un año muy propicio para David. Sin contar los cuartos de final en Australia, no defiende puntos importantes hasta la segunda mitad del año. Por lo que una buena serie de resultados en los primeros master series -Miami, Indian Welles, más la gira europea sobre polvo de ladrillo- podrían darle puntos que sus competidores deben esforzarse por no perder. Llegar a Roland Garros entre los 3 primeros es un objetivo viable que le permitiría encarar la segunda mitad del año -en la que tienemás puntos en juego - con otra tranquilidad.

Más bien, el tema de la motivación sigue ahí. Y este análisis venturoso no difiere mucho del que podría haber hecho dos años atrás, y el 2004 terminó siendo su temporada más floja desde que pegó el estirón. Lo que vimos en las exhibiciones que estuvo jugando estos días es promisorio: tiene timing, está prendido, anda de buen humor. Quizás el 2006 sea el año de Nalbandian. Brindo por eso.

7.12.05

de exhibiciones y exhibicionistas


Ahora todos vemos como proliferan los torneos de exhibición por estos lares. Aquí en Buenos Aires, en Córdoba, en Punta del Este. Con jugadores locales e invitados estelares que terminan siendo reemplazados por invitados un poco menos estelares. Pero lo cierto es que esta es una práctica común en el mundillo tenisil. Hay, de hecho, algunos de estos certámenes que, por tradición o márquetin, ya tienen un peso específico propio, como el torneo de Kooyong, que reúne, en la semana previa al Abierto de Australia , a varios de los mejores jugadores del circuito -David Nalbandian ha sido un invitado frecuente a este evento, en el que se consagró campeón hace dos años dejando a Agassi y a Roddick en el camino-; o la Copa Hopman por naciones, mas o menos a la misma altura del calendario -este año Argentina estará representada por Gaudio y Gisella Dulko.
Los jugadores los utilizan para medirse y ver cómo vienen de cara a la temporada entrante; y además -¿sobre todo?- para amarrocarse unos buenos mangos. Para los espectadores es una buena ocasión de ver a jugadores que no suelen presentarse por estos lares -¿quién me sacó a mi Blake?-, o para ver a los que vemos siempre sin esperar al ATP de febrero o que toque jugar de local una serie de la Davis. Un brindis, pues, por la exhibiciones. Ahora que el tenis está de moda y -según parece- vende, espero que proliferen. No pienso parar hasta ver a Goran gastándola otra vez en los verdes campos sobre césped del exclusivo Hurligham Club.

Esto de los homenajes en vida me huele un poco a formol. Ver a Vilas jugando con su otrora archienemigo Batata en el marco de un torneo que lleva su nombre me parece de un gusto, al menos, dudoso. Pero negocios son negocios y hay pocos en la Argentina que tengan una imagen tan vendedora como Willy. Y en el mundillo del tenis nadie, con excepción de Gaby Sabatini. El asunto es que esta Vilas Cup llega en un momento en que el mejor tenista argentino de la historia -¿?- abandonó el exilio mediático al que se había auto sometido y ahora aparece por todas partes, todo el tiempo. Montado a la maquinaria del márquetin tenisero, que aprovecha el buen momento de los argentinos en el circuito y también el repunte de la economía doméstica, Vilas vio la oportunidad de alzarse con un buen fajo de billetes y a eso se dedica. Diarios, tele, radio, torneo, revistas, entrevistas y más entrevistas a cuanto medio se lo pida. Clink caja. Me parece fantástico. Cualquiera en su lugar haría lo mismo.

Me llamó la atención la entrevista que publicó Olé el miércoles 30 de noviembre. "Si agarramos de capitanes -declaran los ex archienemigos- Argentina va a ganar la Davis". Creo -y creen o dicen creer la mayoría de quienes comentan sobre el tema, que, más o menos autorizados, ultimamente son muchos- que la Argentina va a ganar la Davis. Lo dicen ellos mismos, unas líneas más abajo. Todos creemos o queremos creer que la Davis se va a ganar en alguno de los próximos años. Hará falta un buen sorteo y algún factor extra. La base, diría el Bambino, está.
Entonces, la primera parte de la frase es innecesaria. La parte de "Si agarramos de capitanes". Es como -recurro al fútbol por ser el deporte más popular- si Maradona dijera "si voy de DT, Boca gana algún torneo seguro". Boca va a ganar siempre algún torneo, vaya o no Maradona de DT. Lo mismo pasa con la Davis y Argentina. Entonces, se trata de un golpe de efecto, de una simplísima operación de propaganda. Una muy sutil manera de llamar la atención -cosa que a Vilas siempre le gustó hacer.
El asunto es que hay otra gente de por medio: más precisamente el actual capitán argentino de Copa Davis, el Luli Mancini. Y estas declaraciones tienen algo de, perdón por el término, golpistas. Llegan pocos días antes de ver, en vivo y por TyC, cómo Croacia levanta la ensaladera que "nuestros muchachos" nunca pudieron levantar -ni siquiera cuando V & C hacían lo que mejor saben hacer-, en el mismo territorio en el que Nalbandian, Coria y amigos fueron derrotados hace un par de meses.
Y si bien no caben dudas de que hay cosas por mejorar en este equipo -cosas que, en algunos casos, dependen directamente de Mancini- también es cierto que el trabajo que está haciendo es más que bueno, que se lograron resultados muy importantes -la serie contra Australia, sin ir más lejos, fue histórica- y que hay mucho trabajo por hacer. V & C tendrán su oportunidad, no lo dudo, y espero que les vaya bien. Pero todo a su debido tiempo. Por ahora, si no sucede nada extraño -espero que no suceda- Willy deberá contentarse con asistir a su propio homenaje, salir en la tapa de las revistas y seguir cosechando los frutos de una carrera brillante, mango sobre mango sobre mango. Quién pudiera.